Histeria Festival

Un festival 'callejero' internacional

Hay momentos, circunstancias en la vida que quedan grabados en el alma, especialmente aquellos que nos muestran maneras diferentes de compartir, de convivir con los demás, aquellos que, en definitiva permiten conocerse mejor a uno mismo. Mi experiencia con la gente de la organización Ethno en el Histeria festival de este año, celebrado entre el 2 y e l12 de julio en Gracisçe, Eslovenia, responde a uno de esos momentos.

En Histeria Festival nos reunimos 250 artistas de todo el mundo, músicos, titiriteros, actores, acróbatas, con un matiz en común, la calle. 250 personas de los 5 continentes que han decidido que lo más importante en su vida es crear y generar belleza, y que defienden la idea de expresarse libremente, en la calle, lo más cercano posible a la gente, para difundir un mensaje de comprensión, aunque no se hable la misma lengua, de respeto aunque se piensa diferente.

La idea de estos eventos es la siguiente.
Una semana de trabajo en común, mañana, tarde y noche, sin tregua, ensayos, ensayos y ensayos. Por un lado, una orquesta de “músicos callejeros” de 150 miembros, ensayando música tradicional de Papua, de Australia, de Irlanda, de España, por otro más unas 50 formaciones musicales en formato reducido. Nosotros, por ejemplo, eramos un trío.
Fin de semana de festival “para el público” en el que actuamos con el trío, con la orquesta y además intervinimos cada uno en diferentes performances multidisciplinares.

Histeria Festival destaca por dos acciones más que desarrollan la idea del arte como vehículo para un mejor entendimiento entre las personas.

Por una lado la defensa de la expresión artística en la calle, ante la avalancha de represión que desde hace ya más de diez años se vive en Europa, todos conocemos que está ocurriendo, no sólo en Barcelona, o en Santa Cruz de Tenerife, también en Torino, en Estocolmom, en Ginebra. Libertad para tocar en la calle, para poder ganarse el pan con una profesión tan digna como cualquier. Imaginaos, 55 grupos de todos los continentes “invadimos” con nuestros instrumentos Koper, una ciudad turística maravillosa situada en el Cabo de Istria, siempre en Eslovenia, no había manera de que nos pudieran pillar.

Por otro lado el festival se cerró en la cárcel, una par de autobuses nos llevaron hasta el centro penitenciario al objeto de compartir también nuestro arte con aquellos que más necesitan “escapar” de su rutina diaria.

Si eres artista y quieres viajar con tu arte por el mundo, tengo que gritarte que - Se puede- si quieres de verdad se puede, incluso en la isla, se puede vivir de crear belleza, y sólo para crear.

Te invito a que eches una ojeada. http://www.ethno-world.org/ .

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.

Sito creado con por ioNetDesign