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Segundo día de los Premios Réplica. Hoy con menos público que ayer. Es que hay partido de fútbol, debe ser. Más de media entrada en la platea del teatro de Tacoronte. Personas sabias que eligen bien. Por favor, superen los dos primeros párrafos, porque la obra ha resultado un producto exquisito.

Empiezo.¡Menuda osadía la del Teatro La República! Porque es muy osado someter a juicio público al mismísimo Yago, el mítico personaje shakesperiano, inductor del sangriento acto final de Otelo. Contar la historia desde otro punto de vista, más allá de las intenciones del autor, lo considero excesivo, una demostración de arrogancia. Tampoco me ayudan a entrar en calor algunas declaraciones, leídas en la prensa de hoy, del director de la compañía comparando su teatro con el caviar. Exceso de ego, pienso.

La obra de Nacho Cabrera es demagógica. Nos conduce por la escena con el fin de destapar el vicio humano de someter a juicios paralelos a aquel a quien no conocemos, o sembrar la duda razonable, o justificar las acciones de Yago, o acompañarnos para que, al menos, apliquemos el principio ese de “in dubio pro reo”.  La trama de Shakespeare es la ruta más lícita para llegar a la verdad, si es que la hay. El Otelo original es la única fuente verídica que permite al espectador llegar a sus propias conclusiones.

Dicho todo eso, “Ciudadano Yago” es una gran pieza teatral. La interpretación de Miguel Ángel Maciel me parece soberbia. Voz, temple, gestos, silencios, todo se muestra con una exactitud milimétrica. Además transmite un enorme, exigente y delicado trabajo de dirección. Una maquinaria perfecta al servicio de la trama y del espectáculo. Maciel sabe dar el tono exacto a cada uno de sus personajes (que no son pocos). Soberbia interpretación que será reconocida con el premio al mejor actor. Las inflexiones y matices dramáticos resultan creíbles y adecuados a la intensidad de los acontecimientos. Como público me rindo ante ese trabajo tan bien hecho. Llegas a intimar con Yago, con Otelo, con Desdémona, con Emilia… Soberbia la dirección de actores. Como magnífico es el tempo de la obra: los arrebatos, las pausas, las explosiones gestuales y de ritmos. Sí, soberbia dirección. 

Nacho Cabrera ejerce con maestría el oficio de director, y no sólo de actores. Con una escenografía esencialista, rotunda y a la vez de suave volumetría, sabe ubicar las piezas en el  lugar exacto y en el momento preciso. Es extraordinario ver teñirse el ara-lecho-mortuorio de esa luz roja sobre blanco a medida que se acerca el desenlace. Como resulta imprescindible la música del violín y la presencia del músico (Rubén Sánchez): llenan, acompañan, sugieren, completan. Y Rubén, además, pone las réplicas con sobrada eficacia. Ahí hay teatro. Mucho teatro. Excelente teatro. Poética la presencia de los pañuelos rojos en el devenir del espectáculo. Poético el tono. Así se hace público. 

Benjamín Santana

Sin duda Teatro La República no busca el aplauso fácil con este trabajo, ni un público ávido de entretenimiento de masas. Con “Ciudadano Yago” la apuesta es por el teatro. Ese arte que, bien llevado, se convierte en algo que inunda los sentidos y el conocimiento. Es lo que sucede con “Ciudadano Yago”. No sé si llenarán las plateas, porque el gran público se vuelca en apuestas más seguras, esas de risa fácil o de cartelería insinuante. Personalmente agradezco el envite de la compañía. Del mismo modo sostengo lo que dije al principio: es una pieza construida desde la soberbia, pero resuelta desde el oficio. Nada que objetar, porque disfruté con el espectáculo una vez superado el prejuicio de la pretenciosidad. Y todo es mérito del excelente trabajo de un conjunto de personas que demuestran que el teatro es un arte que requiere de amor, esfuerzo y valentía a partes iguales. Así, todos los sueños están permitidos. Incluso el vicio de la soberbia. 

El público decide al final si Yago es culpable o inocente. Aunque para eso, mejor remitirse a las fuentes originales, al Otelo de Shakespeare y las 1097 líneas de texto que tiene el personaje. Ahí está todo, sin intermediarios.

 

“CIUDADANO YAGO”. Teatro La República. PREMIOS RÉPLICA. 5 de marzo de 2015. Tacoronte.

Fotos: Benjamín Santana

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Una apuesta por el teatro en la segunda jornada de los Réplica