Pinocchio proyectó su magia en el Guimerá

Crónica de “PINOCCHIO DEL SIGLO XXI”

El teatro Guimerá despertó al 2012 con una explosión de colores, movimientos y sonoridades que deleitó al público que acudió al estreno en Tenerife de Pinocchio del siglo XXI. La obra, concebida tras un arduo trabajo multidisciplinar que aúna danza, música y visuales de última generación, cuenta la historia de Pinocho utilizando los códigos lingüísticos de estos tiempos: las nuevas tecnologías, el sincretismo de las artes y las estéticas, la imagen por encima de la palabra y la integración de los públicos de todas las edades. Por momentos el espectador se siente que está en el teatro, o en el cine, o frente a la pantalla de un monitor. Las imágenes viajan a lo largo, ancho y profundo del escenario llegando incluso a invadir el patio de butacas. El efecto 3D proyecta la obra a unas dimensiones sorprendentes en un espacio escénico donde lo real y lo virtual conviven en perfecta sincronía.

Las coreografías, interpretadas magníficamente por sendos bailarines de la veterana compañía de danza-teatro Roseland Musical (Linn Johanson y Rudy Alvarado), están arropadas y enaltecidas por un entorno visual e interactivo creado por el experto equipo de la productora audiovisual Urano. Un tándem creativo que logró fusionar y llevar a su exacta expresión un proceso tan ambicioso y contemporáneo.

Durante una hora el mítico personaje cobra vida gracias al amor creativo de su padre, el célebre Gepeto, que en esta versión lo construye con latas, periódicos y otros materiales reciclados. Pepito grillo, en sus apariciones virtuales, simboliza como siempre la conciencia que quiere despertar a Pinocho de la fantasía en la que vive y le acarrea tantos problemas, como su incursión por el teatro de marionetas que termina declarándolo en busca y captura, o las tentaciones lúdicas en las que cae y le convierten en burro. El hada madrina se vale de las infinitas posibilidades de los nuevos medios tecnológicos y le ofrece su magia en forma de alado superhéroe cibernético.

Enredado en las sucesivas situaciones renovadas del cuento clásico, Pinochio del siglo XXI viaja a través de una escenografía animada y mutante envolviendo al espectador en un mundo de fantasía repleto de referencias, sensaciones y múltiples emociones descritas y sugeridas por la música magistralmente compuesta por José Manuel Pagán.

El espacio escénico del teatro rompe los límites tradicionales y a través de un lenguaje más que cinematográfico transporta a niños y mayores a través de un mundo audiovisual de una gran belleza plástica. De la ciudad a la discoteca, de la escuela al fondo del mar, de la ilusión a la realidad y viceversa, cada imagen de Pinocchio tiene un mensaje para niños, padres y abuelos.

Alejandra Pozo

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