GLAMUROSOS
DE LA VIDA

por Manglamcaprini

Entre lo glamuroso y lo hortera hay tan sólo una delgada línea, fácil de traspasar pero sin vuelta atrás. Nadie sabe dónde está el límite, pero si lo que está a un lado y al otro.

Ya lo decía el gran Freddy Mercurio, a la sazón cantante de Queen. Que se transportaba en limusina y bebía champan día sí y día también porque era lo que se esperaba de él y no porque fuera lo que le salía de su cuerpito. No podía ser de otra manera, era el peso que debía soportar a cambio de su divino divismo. ¿Qué no te gustan las ostras y el caviar generosamente regados con champán de Champagne? Da igual, te lo mandas y con buena cara… cosas del curro, que es muy sacrificado.
Y es que no todo el mundo vale para esto. Porque vamos a ver, en cuestiones de indumentaria, por ejemplo, para llevar los pantis que llevaba Bowie en la película 'Dentro del laberinto', marcando el tal paquete pudendo (eso no se podría hacer, ni de coña, en una película infantil hoy en día), y por supuesto, para llevar esos cardados sin perder la elegancia hay que tener mucho oficio. Es lo que se llama un artista, como concepto, o más bien 'vivir como el artista que eres'. Las canciones de Jim Morrison eran muy buenas, pero no hubieran sido ni la mitad de buenísimas sin ese saber colocarse y estar en escena del Rey Lagarto. Sólo un auténtico profesional es capaz de atacar un escenario completamente borracho y flipado, y no sólo no caer en el más absoluto desprestigio sino embelesar a la audiencia con sus pantalones negros. No lo intente usted en su casa.
La cruz de esta moneda que representa las aspiraciones artísticas nos la encontramos en Elton John. ¿Cómo no ruborizarse al contemplar este payaso sin gracia vestido de Pato Donald?. En todas las cortes siempre hubo un bufón fallido, lo bochornoso es que Mr. Elton John se cree de verdad que tiene mucho arte. ¿Es que no se ha visto? Hay que conocer los límites personales.

Merece la pena exteriorizar el artista que todos llevamos dentro. Al fin y al cabo seremos recordados por nuestra pose más que por nuestros actos, es honorable vivir de modo que cada instante sea fotografiable, narrable... controvertido. Pero seamos también modestos, el arte está al alcance de todos pero no todos somos Bowie (ni Marley), busquemos nuestro lugar en la historia... y tengan cuidado, por favor, de no convertirse en Elton John.

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