Usted está aquí

El ansiado concierto de los Beach Boys en Tenerife, como muchos otros eventos de los que se celebraron a principios de este julio, pasará a la memoria del público vinculado a los recuerdos de aquel año que ganamos el mundial. Fue el día de las semifinales, y en las pantallas del pabellón se pudo ver el partido (¡y hasta invitaron a una caña a cargo de la organización!) y el grupo esperó a su final para comenzar el espectáculo, contando así con la ventaja de la euforia colectiva.

Mucho se ha hablado de la formación actual de los Beach Boys y sus ausencias, no tanto a las debidas a 'causas naturales' sino más bien a la del que posiblemente podría llevar con mayor derecho el nombre del conjunto, Brian Wilson. Pues bien, tal como lo veo, el que acude a un evento de este tipo pretende evocar algo de la brillantez original de los Beach Boys, pero no creo que nadie  piense que vamos a vivir un show con la intensidad de hace cincuenta años. Así que puestos a hacer concesiones, basta con la presencia de Mike Love y Bruce Johnston, secundados por gregarios solventes e implicados en la causa playera, para conseguir este objetivo. Bueno, con su presencia, y con una sarta de clásicos como Surfer Girl, Wouldn`t It Be Nice, Good Vibrations o God Only Knows que marcaron estilo y que son vitales para mucha música que vino después.

Beach Boys en Tenerife

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una mención también para los teloneros Pornosurf, animosos y cumplidores como siempre.

Pornosurf