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Diminuto cielo visitó Tenerife en agosto y Víctor Herrera, científico de este laboratorio, viajó desde Gran Canaria habiendo en su equipaje 6 kg. más de lo permitidos, con sus ‘cacharritos’ para transportarnos a alturas imaginarias donde pudimos apreciar experimentales creaciones rodeadas de texturas del fondo del mar.
Es difícil para un proyecto nuevo, plantear tres shows diferentes para tres días seguidos, Víctor lo buscó y lo logró.
En el Café 7, ofreció un show con tranquilidad y calma retenidas, regalos de merchandicing incluídos con visuales de Oliver Behrmann, quién supo captar la esencia musical.
En El Generador, el show fue tomando rumbo con la llegada de los asistentes, y Diminuto Cielo fue desprendiéndose paulatinamente de elementos químicos, para formar uno nuevo, un elemento comunicativo con el público.
Finalmente el sábado le tocaba a Honky Tonk Bar, donde nos brindó lo que quedaba de un fin de semana agitado lejos de casa. En los dos últimos conciertos las visuales fueron de VKMonitor y acompañamiento y en formato primitivo, como en sus primeros conciertos al llegar a Tenerife, por Marcos Estrella “Elodiè” quien enchufando su colorida guitarra y disparando un torbellino de sentimientos sonoros,  abanderando la electrónica naïf más exuberante, renueva su actitud y deja bien claro que ‘uno es multitud’. Otros tiempos para el hombre de Mendoza, que abandona su etapa con la banda Morirán Todos para replantearse su directo como músico electrónico y descubrir un nuevo mundo donde la armonía siempre acampa en el desierto.  Si quieren conocer más sobre estos experimentos,

http://www.myspace.com/diminutocielo, http://www.myspace.com/marcoselodie