La elegante figura del Fado

En un caluroso viernes de verano en la Laguna, cual anunciación de los eventos folclóricos a celebrarse, léase Baile de Magos de San Benito, el fado tuvo su correspondiente cuota en una tierra, la canaria, que posee más historia en común con nuestros hermanos ibéricos de la realmente conocida.  Es así que el Teatro Leal acogió a Liana, bella musa del fado, estrella ya consagrada en escenarios de medio mundo, que conjuga en su haber una discografía tradicional (Sombra, 2005)  con guiños a la world music a través de interesantes trabajos como el 'Stockholm Lisboa Project' (Sol, 2007 y Diagonal, 2009).

Pero la noche pedía no más que fados, y no defraudó tras las altas expectativas generadas en esta segunda edición del Ciclo de Fado, tras el paso de Fâbia Rebordao el pasado mayo.

Arropada por un jovencísimo trío, formado por António Dias (guitarra portuguesa), Nelson Aleixo (guitarra clásica) y Gaspar (bajo), la lisboeta se encarnó en una esbelta y elegante figura, con una voz en ocasiones potente, en otras sugerente, triste o melancólica, alternando clásicos del género con composiciones propias teñidas de una gran fuerza lírica, dejando espacios de interpretación a sus músicos, impecables en la algo más de una hora de concierto. Es entonces cuando se nos revela Liana como una artista bella, cautivadora, plena embajadora del fado, expresión musical última de un pueblo, el portugués, por el que se confiesa en todas sus desdichas y miserias, en la inexplicable tristeza existencial que exhala cada compás de esta música, que a la postre son sentimientos universales que han hecho del folclore portugués una música también universal. Sólo cabe esperar al 20 de septiembre a Célia Deiria en la tercera edición del ciclo. Por último, resaltar el poco más de medio aforo presentado, situación que comienza a ser habitual en cualquier concierto de pago últimamente.

 

Concierto de Liana, Ciclo de Fado en el Teatro Leal de La Laguna

Viernes 12 de julio

Crónica de Willy Boy

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