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Los vikingos desembarcan en Tenerife

El Espacio Cultural CajaCanarias, en colaboración con el Museo Nacional de Dinamarca y Museums Partners, presenta una exposición que recoge los resultados de los últimos estudios históricos y arqueológicos sobre los pueblos nórdicos originarios de Escandinavia. Los vikingos, formidables navegantes y temibles guerreros, tuvieron una gran expansión por Europa llegando hasta Irak, la Península Ibérica y todo el Mar del Norte durante la Edad Media.

A lo largo del recorrido se presentan varios aspectos que pretenden contribuir a desmitificar la concepción romántica del pueblo vikingo, a la que se sumó luego el uso de la raza nórdica con fines políticos durante la Segunda Guerra Mundial, como gente rubia, alta y de ojos claros, que llevaban cascos con cuernos como signos reconocibles. Desde la perspectiva del mártir cristiano, cargan con una oscura fama ya que se les considera responsables de numerosos saqueos y asesinatos.

A nivel antropológico y cultural, la exposición abarca la tecnología que empleaban en sus barcos y las características de sus guerreros, las rutas comerciales que mantenían en contraste con la guerra, costumbres y vida cotidiana incluyendo la vivienda, la vestimenta o la artesanía, la organización política (el rey y la realeza), especialmente en el ámbito danés, y las creencias y la religión que profesaban. De esta forma, se persigue deconstruir la imagen heredada que se tiene de los vikingos acercando a los espectadores a su realidad histórica.

La muestra está compuesta de 600 piezas originales y dos reproducciones de naves vikingas. El timón lateral de Herving Flak, que mide 230 cm de largo, muy bien conservado y elaborado a partir de una única pieza de roble maciza, es un ejemplo de la experiencia y buen hacer de los vikingos. La palabra 'estribor' proviene del vocablo 'steer', precisamente porque las naves vikingas llevaban el timón a la derecha. Se incluyen asimismo una espada tipo Ulfberht y un fragmento de casco de Tjele. Otro de los objetos más importantes es la réplica de la Piedra de Jelling. En la gran piedra de Jelling, erigida en el año 965 por Hararld 'Bluetooth' (diente azul), hijo del rey Gorm y de la reina Thyre, están detallados sus logros como unificador e impulsor de la cristianización de Dinamarca. La piedra tiene tres caras con grabados rúnicos, una fiera mitológica y una representación de un Cristo crucificado.