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El Ballet de Moscú cerró la programación del Leal por esta temporada con su montaje de ‘El lago de los cisnes’, probablemente el ballet clásico más famoso entre el público, que narra el amor imposible entre el príncipe Sigfrido y la reina-cisne Odette, el dramático pasado de ésta, que marca su destino, y el sacrificio final de ambos por el amor que se tienen. Decorados pintados de la orilla del lago y el salón del castillo en los que aparecen las bailarinas vestidas de princesa, con faldas vaporosas y brillantes, las hermosas doncellas cisne, el malvado hechicero, siempre bajo luces rojas que enfatizan su perversión, el apuesto príncipe y su madre insensible al amor verdadero, el triunfo del amor más allá de la muerte... Y todo ello con la famosísima música del maestro ruso Tchaikovsky; lo más romántico que se despacha.  Y una historia que hay que conocer previamente para disfrutar del espectáculo en toda su magnitud, ya que contiene elementos argumentales demasiado complejos para ser comunicados a través de la danza y la música.

El público lagunero llenó el teatro y asistió, entregado, a una representación como de cuento, que bien podría parecer del siglo diecinueve, salvo porque la música estaba grabada. En varios momentos, la actuación de los bailarines arrancó los aplausos de los asistentes, y al finalizar la representación el público requirió varias veces a la compañía de nuevo en el escenario, hubo flores arrojadas desde un palco y standing ovation, como corresponde al evento.