OBISPECES La reconstrucción del Obispado costará 6 millones de euros, como poco
La Casa Salazar, sede del Obispado Nivariense, se ha quemado y no se sabe cómo
ha sido. Nadie pensó que podría pasar, 'in god we trust', no había
detectores de humo ni planes de emergencia para evacuar sus muchas riquezas
artísticas nunca inventariadas y definitivamente perdidas. Su reconstrucción
según las primeras estimaciones de los estimadores va a costar dinero.
El equipo de arquitectos y expertos elegido por el Obispado inmediatamente después
de este siniestro habla de unos 6 millones de euros, una forma como otra cualquiera
de decir 1.000 millones de pesetas, y una ejecución record de tan sólo
tres años. Pero hay señales de esperanza, según indican,
el centro del patio pervive, con la imagen de la Virgen de Candelaria intacta,
la fuente que esta preside y los peces de colores que allí moraban todavía
vivos.
Este edificio del siglo XVII era una de las joyas de la ciudad de San Cristóbal
de La Laguna, declarada Bien Cultural Patrimonio de la Humanidad en 1999. Claro
que lo de 'patrimonio de la humanidad' es un concepto así para entendernos,
como eso de que todos somos iguales ante la ley, o a los ojos de Dios, o que
todos los españoles tienen derecho a una vivienda digna, incluso a un
trabajo. La realidad es otra. La Casa Salazar es propiedad de la Iglesia Católica,
una institución vocacionalmente entregada a fomentar su particular visión
del bien común que sin embargo se maneja como una empresa privada en
asuntos económicos y jurídicos. El patrimonio de la iglesia no
es de todos, ni siquiera de todos los católicos, por muy laguneros que
sean.
No se habían enfriado los rescoldos del incendio y ya se estaban promocionando
dos cuentas para recaudar los dineros solidarios de la ciudadanía. En
lo particular, quien quiera colaborar que lo haga. Pero las instituciones públicas
también manifestaron desde el primer momento su voluntad de colaborar,
destinando a la reconstrucción fondos previstos para otros menesteres
que muchos ciudadanos consideran más adecuados. Para empezar todos aquellos
que en su declaración de la renta especifican su interés en que
las contribuciones obligatorias se destinen a fines sociales y no a las iglesias,
practiquen el credo que practiquen.
Las llamas fueron a prender en la casa del obispo y cada cual se explica el
hecho como mejor le place. Según Bernardo Álvarez, el obispo,
el incendio es una invitación de Dios para realizar "un episcopado
desde la pobreza"… Bueno, no parece que el incendio, siendo un golpe
moral importante, haya sumido a la institución en la pobreza ni mucho
menos. Bien podría ser, puestos a interpretar, una invitación
al debate sobre la actual relación entre el Estado y la Iglesia, tanto
en lo financiero, en lo educativo, como en otros ámbitos, atendiendo
primeramente a la progresiva pérdida de fieles practicantes y su correspondiente
influencia social, sobre todo entre los jóvenes, donde la falta de vocaciones
es incalificable.
A propósito de todo esto y como interés personal, ya nos enteraremos,
me gustaría saber si entre los archivos perdidos se encuentra el registro
de bautismos y tal, y si los que tenían alguna intención de hacer
apostasía en breve se pueden dar por borrados del censo y ahorrarse una
mañana de papeleos y burrocracias en la Casa Anchieta, nueva sede temporal
del obispado cedida gratuitamente por el Ayuntamiento de La Laguna con el apoyo
de todos los partidos. Como siempre, al que más tiene más le dan.
Carlos Ulises Salazar