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La guerra en Irak, el terremoto de Cachemira, Pakistán, los atentados terroristas de Londres, el maremoto del Sureste asiático, el huracán Katrina, el conflicto israelo-palestino y el hambre en África fueron los temas que protagonizaron la mayoría de los galardones en las categorías de noticias"
Snuff Snob
sábado 11 de febrero.
“La palabra imagen viene de la antigua palabra romana imago, la cabeza
del muerto colgada de una pica o en techo de una vivienda.”
Veo la foto del año según el word press Photo 2005. La ha ganado
Finbar O’Reilly de la agencia Reuters.
Por una madre negra y la manita de su hijo desnutrido en su boca, como la manita
infernal de algo que ya no es un niño.
Maldita como aquella otra del niño etíope, diminuto ante el buitre.
Me pregunto si nadie se da cuenta que resulta brutalmente despreciable establecer
un premio de 10.000 euros por una imagen tan dolorosa.
Me pregunto por qué no llaman a eso snuff snob.
El Jefe de la revista Sport Ilustrated y presidente del certamen se expresa
de la siguiente manera:
“No he podido quitarme la foto de la cabeza desde que la encontré
hace dos semanas. Varias miles de instantáneas después , las que
hemos repasado para el premio, seguía en mi retina. Lo tiene todo: belleza,
horror y desesperación.”
No niñato infame de un lugar desarrollado, lo QUE MÁS tiene la
foto es HAMBRE y si después de ese hambre pudiese tener algo más
tendría odio seguramente.
Además no es la foto lo que tiene todo eso, es la persona detrás
de la foto, claro que para ti sólo es una foto.
Una foto para comentar en la mesa, con un vinito y unos porros, una foto para
no olvidar lo bien que se está de un lado y lo mal que se está
de otro.
Para agradecer el lado en que se está, con sus fallas, con su hipocresía
pero desarrollado.
Donde esas cosas sólo están detrás de un vidrio, donde
no huelen, ni piden, ni apestan.
Oración : Tiene que existir mucha gente en el mundo sintiendo desprecio
de una sociedad que es capaz de premiar la existencia de cosas así.
Me imagino la entrega del premio llena de críticos diletantes, gente
de la publicidad, de los medios, del arte.
Tomando vino blanco, aplaudiéndose unos a otros mientras suben a recibir
el flamante premio.
La foto expuesta al fondo de figuras vestidas con trajes de 1000 euros, con
cortes de pelo radicales.
La foto al fondo en la exposición de las finalistas.
Un coche bomba.
Y detrás, al fondo del brindis, espectros.
¿Se suicidará Finbar por esa foto como lo hizo el de la foto que
dio la vuelta al mundo de aquel niño más pequeñito que
un buitre?
¿En qué se gastará esos 10.000 euros?
Le cambiará la vida a la madre y al niño, les mandará mil
euros “porque eso para ellos es una fortuna”
A lo mejor se los da todo. No hay que perder la fe.
¿Es que nadie se da cuenta de lo infame y decadente
del síntoma que encierra premiar eso?