PREPARESE UNA SOPA, es su responsabiliodad (por Gizmolina P.)

La semana de Carnaval es devastadora para los hígados. Casi no hay tiempo de reponerse de una toña para cogerse la siguiente. Esto conlleva un estado de resaca constante bastante desagradable, sobre todo cuando ya no se tienen dieciocho años. Por eso es importante prepararse para lo inevitable: abastecerse de alka-seltzer u otros fármacos analgésicos y antiácidos, tener en la nevera litros de alguna bebida carbonatada (preferiblemente distinta de la que se consumió combinada con alcohol) y cocinar con antelación platos que sólo haya que calentar la mañana fatídica.

 

Durante el proceso de metabolización del alcohol, el organismo consume vitaminas y minerales. Además, el efecto diurético de la bebida conlleva la deshidratación de las células, que es lo que provoca principalmente el malestar, dolor y sed característicos de una resaca.
La fruta, en zumo o entera, y los licuados de verduras crudas, además de hidratar, aportan las vitaminas que se agotan con el alcohol. El Bloody Mary, jugo de tomate con vodka, tabasco, sal y pimienta es uno de los remedios más conocidos. Se le puede (o más bien se le debe) quitar el vodka y el tabasco y añadirle un poco de cebolla, pepino y aceite de oliva, para convertirlo en una especie de gazpacho, que hay tomar antes de dormir y al despertarse. Otra opción para tomar por la mañana es el zumo de apio y pepino, aunque resulta algo más insípido. En la misma línea frugal, las alcachofas y los espárragos frescos al vapor dan un poco más de trabajo, pero ayudan a eliminar toxinas y purificar el cuerpo.
Si se tienen ánimos y dinero, existe la opción del marisco y pescado a saco, que contienen vitamina B y minerales.
Van muy bien media docena de ostras crudas, al estilo francés, con pan y mantequilla, pero lo mejor es una sopa, tipo bullabesa, con grandes trozos de marisco y pescado flotando en el caldo humeante. Se puede hacer una versión sencilla añadiendo todo lo que encontremos que proceda del mar a un sofrito de tomate y cebolla: lenguado, mejillones, almejas con su concha, langostinos o langosta. Se guisa todo en un caldo con un buen chorro de vino blanco, perejil, tomillo y laurel.
Mucha gente prefiere un tradicional caldito de gallina y res con menudillos de pollo, zanahoria y huevo duro.
Lo mejor es una sopa, aunque todo depende del gusto de cada cual y del grado de resaca que sufra. Hay gente que se zampa tranquilamente un desayuno inglés en toda regla, incluyendo huevos fritos con bacón crujiente, judías con tomate, jamón con piña y otras obscenidades por el estilo.