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Nunca se puede estar curado del todo de este Loco, un tipo que demuestra que a sabido madurar bien, tópico pero como el buen vino. Loquillo estuvo en Musitemático en un lugar muy favorable para este concierto, el Mercado del agricultor de la Villa de La Orotava, un espacio abierto para humos, con cantinas de cerveza, whisky y ron, noche de luna con las montañas detrás sirviendo de decorado y el viento soplando ligeramente y a favor. También para completar, noche de futbol, de madrid- barca, que no hizo desanimar a una gran masa de treintacuarentañeros, con apariencias diferenciadas, dejar de asistir al repaso de tres décadas de recuerdos de una trayectoria musical. ‘Rock and Roll Star’ es un show de más de dos horas de duración donde Loquillo elige los mejores temas, los que más gustan, letras de ayer que bien sirven como lema para hoy y que aún servirán de bandera para el mañana. Y el loco, no defraudó. Haciendo vibrar enérgicamente a una generación que años atrás sentía el despertar en conciertos cañeros, y que sabe mantener aunque más pausadamente esa sensación de libertad y emoción en los presentes. Su pose elegante, su cuidada imagen y sus chulescos gestos son buen complemento para su voz y para el perfecto desarrollo de ésta durante todo el repertorio. Reconvirtiéndolo en un espéctaculo casi teatral, el escenario le queda literalmente pequeño. A los técnicos se les pasó por bajo algún que otro detalle, como la altura de este Loco que alargaba su brazo y casi tocaba el trust de luces, impidiendo que muchas veces bailara y lanzara a gusto su pie de micro. Acompañado de una banda de rock de buenos músicos con aspecto dispar, grunge a los teclados y glam y hard en guitarras y bajo, no desentonan para que este Loco rockero y crooner, ejecute con clase, temas insignia dedicados a enamorados bajo la luz de un foco que cubre su gran silueta y que son coreados por el gentío. Por Lagundari Ilbete